domingo, 24 de abril de 2011

JUGAR O NO JUGAR

Solo fue ese día que descubrí mi correcta realidad; cada mañana al despertar sentía como todos mis compañeros de felpa, madera, cartón, hierro, y demás me acompañaban en mi diversión. Vivía en una casa de campo no muy lejos del casco urbano, me hacía sentir en un mundo bastante peculiar, paredes de varios colores, una fachada que se combinaba con el cielo, algo como un mundo de juguete.

Con todo los que me rodeaban sentía que podía confiar y divertirme, por ende todos los días teníamos muchas actividades que realizar, reír, hablar, actuar; tantos mundos dentro de mi mente en tan solo 12 horas, desde la guerra espacial con Max Stell, hasta los clásicos de amor y muerte como romeo y Julieta; jugar era mi sentido de vivir, pasión y amor, solo que al final del día la actividad se frustraba por el sueño y mi espacio en un pequeño closet regresaba a la espera de otras 12 horas mas, así lograba acomodar mis partes deterioradas por el día para estar listo para el duelo.

ANDRES FELIPE LOAIZA

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